A la medianoche del 20JUN para comenzar el 21JUN, pasamos en Barcelona de la primavera al verano. Básicamente eso nos permitió estar en el primer día de verano en el hemisferio Norte. El día martes 21 fue un día soleado y caluroso. Definitivamente muy veraniego. El humor de la gente se notaba muy alegre y casi todo mundo en la ciudad andaba en shorts o vestidos de verano. Es impresionante como en las grandes ciudades la gente acoge las estaciones de forma tan apasionada, en el vestir y en la actitud. La fecha de nuestra llegada no fue casualidad. Fue planeada para llegar en solsticio de verano y así agarrar esas buenas energías en tierras europeas.

También fue un día sumamente especial pues nos juntamos con diversos amigos de El Salvador en el transcurso del día, cada cual aportando mucha diversión a nuestra visita a la ciudad. Nuestro gran amigo Francisco estaba de vacaciones en Madrid, pero lo logramos convencer que llegara a pasar un par de días con nosotros en Barcelona. Hizo sus arreglos y podíamos juntarnos durante un día. Le ayudé a conseguir alojamiento en Casa Gracia, un hostal sumamente chic ubicado al final del Paseo de Gracia. La idea era que nosotros íbamos a desayunar y nos juntábamos con Francisco en su hotel para ir a la Sagrada Familia, para lo cual ya teníamos boletos para las 11:00AM del día 21.

Obviamente con el jet lag y todo, no logramos salir a tiempo para desayunar. Nuestra tarifa de hotel no incluía desayuno. Además la huelga rara del Metro de Barcelona era por horas. De 7am a 9am, de 4pm a 6pm y de 8:30pm a 10:30pm. Los empleados estaban en huelga en hora pico, así que teníamos que evitar el Metro entre esas horas, pero al ir a buscar a Francisco a las 9:30AM, esos trenes iban llenísimos.

Llegamos a Casa Gracia justo cuando Francisco acababa de llegar. Muy gracioso pues la Recepción del hotel está en la misma barra de tragos. Decidimos entonces tomarnos un café y un croissant en lo que nuestro amigo terminaba de hacer check-in, para luego caminar sobre la Avenida Diagonal y llegar eventualmente a la Sagrada Familia, obra maestra de Gaudí y cuyo interior había visitado en el 2004, pero definitivamente hubo mucho avance y cambio desde entonces.

Lo que no esperaba eran las hordas de turistas entrando y rodeando los alrededores de la Sagrada Familia. Habíamos comprado los boletos online con anticipación y fue lo mejor para evitar las largas colas. La Basílica fue consagrada recientemente y ya dan misas de vez en cuando, por lo que piden respeto y silencio, aunque no muchos son obedientes. A mi me hicieron quitarme el sombrero. Tema de debate antes de salir del hotel fue si nos íbamos en shorts o en pantalones, pues no sabíamos si nos iban a dejar entrar en pantalones cortos. Decidimos ir en jeans. A lo seguro. Pero si les puedo decir que la gente andaba muy de verano, con shorts y blusas de tirantes. Nadie decía nada. Después de una visita de su interior para admirar las columnas y los vitrales, dedicamos un tiempo a la fachada de la Pasión para ver sus diversos detalles, incluyendo los encapuchados que son muy similares a las chimeneas de la Pedrera.

Luego fuimos al parque enfrente de la fachada de la Natividad, la que parece hormiguero, pues desde el parque, al otro lado del lago, es que se obtienen las mejores fotos de la Basílica. Habíamos también quedado con nuestra amiga Liz de reunirnos frente a dicha fachada. Lo que no habíamos tomado en cuenta es que la cantidad de gente iba a ser tan compleja. Hemos tenido que conectarnos a un WIFI gratuito de la ciudad para poder ponernos en contacto con ella y finalmente encontrarnos.

Tomamos el Metro desde la Sagrada Familia a Paseo de Gracia y caminamos un rato por Plaza Catalunya, entramos al Corte Inglés y compramos cerezas a precios risibles (es temporada de cerezas, deliciosas!) para luego ir a almorzar en Paseo de Gracia a un lugar llamado “El Nacional”, una viaje estación de buses que hace dos años fue remodelada y rediseñada, ahora albergando una serie de bares y restaurantes de primer nivel a precios muy accesibles. Comimos tapas y bebidas a menos de 15 euros por persona (eramos 4 personas). Muy delicioso y recomendado. Me impresiona muchísimo la capacidad de los europeos de reciclar y reacondicionar lugares que estaban casi que cayéndose y transformarlos en lugares impresionantes de nuevo esparcimiento.

http://www.elnacionalbcn.com/

Posteriormente nos fuimos a Ramba Catalunya a tomar un café y a caminar por Paseo de Gracia. Era el momento de parar al hotel para hacer un descanso. Nos despedimos de nuestra amiga Liz y quedamos con Francisco de encontrarnos en Plaza Catalunya frente al Café Zurich, en el centro comercial El Triangle, que es el punto de encuentro por excelencia en Barcelona. Con lo que no contábamos es que era la primera vez en la ciudad para Francisco. Así que estábamos esperándonos en esquinas diferentes del centro comercial. Eventualmente nos juntamos y tomamos un taxi hacia la playa en la Barceloneta, pues la intención era ver el atardecer tomando unos tragos en el área de la piscina del Hotel “W”. Dicho hotel en forma de vela, domina el horizonte de la playa y ofrece espacios muy modernos para admirar la ciudad.

A 9 Euros por persona (eramos tres) nos salió una botella de vino, viendo gente bonita en el WetBar en el área de la piscina, con un DJ tocando ritmos de chill out para el atardecer y con espectaculares vistas de la Barceloneta y la Villa Olímpica. Nuestra amiga Ivonne, otra salvadoreña que vive en Barcelona, se reunió con nosotros posteriormente en el área de la piscina, así que compramos otra botella de vino y unos bocadillos. Uno pensaría que lugares así son extremadamente caros, pero al final, 20 euros por cabeza para el alto nivel de experiencia que tuvimos me parece sumamente razonable.

Nos dijeron que visitáramos el bar en el piso 26 para admirar la vista de la ciudad, pero como andábamos en pantalones cortos nos dijeron que hasta las 8:30PM es que se podía subir así y ya eran las 9:00PM, pero nos invitaron a regresar cuando quisieramos o esa misma noche ya con ropa adecuada (en buen salvadoreño fue una achicada bastante elegante por una mujer rubia, guapa y muy servicial). El bar del piso 26 del Hotel W ofrece las mejores vistas de la ciudad y es un lugar muy moderno e impresionante. En otra ocasión lo visitaremos.

Nos fuimos entonces a la playa, donde para nuestra sorpresa, había un concierto de música clásica gratuito en la playa. Había una concha acústica desmontable y miles de locales y turistas estaban tirados en toallas o pareos escuchando una enorme orquesta sinfónica con muchas melodías muy conocidas como la Cavalleria Rusticana. Había chiringuitos (bares de playa) donde se podía comprar cerveza o vino a precios sumamente accesibles.

Lo mejor fue cuando vimos la luna llena salir sobre el Mar Mediterráneo. Era una luna grande, brillante y color anaranjado. Aparentemente es un fenómeno que se da cada 50 años: luna llena en solsticio de verano. Sumamente impresionante.

Caminamos desde la Barceloneta hacia el Barrio Gótico y el Borne, para culminar nuestra velada comiendo tapas y tomando vino enfrente de la Catedral de Santa María del Mar, en uno de los múltiples lugares que ofrecen dicha oferta gastronómica en un ambiente muy de la Edad Media.

Regresamos casi a la 1:00AM a nuestro hotel, pero sumamente alegres de haber tenido tantas experiencias bellas y haber visto a tantos amigos en tan poco tiempo.

Yo recomiendo que Barcelona se debe visitar en 4 noches o más para tener una verdadera experiencia de la ciudad!