Lo he titulado 2016 ya que Dios me ha permitido comparar este maravilloso país por tercera vez. La primera vez que lo visité y fue amor a primera vista fue en el 2002, hace 14 años!!! Posteriormente pasé en Atenas el Año Nuevo del 2009 al 2010. Este año pasado guardaba una espinita latente de volver a uno de mis países favoritos, pero además visitar nuevamente las islas griegas, que a mi criterio, siempre que me preguntaban cual había sido mi vacación favorita, siempre Santorini se me venía a la mente como número 1. Veremos si este año mantiene la corona!

Pero antes de hablar de Grecia, les voy a concluir nuestra salida de Barcelona. Para transportarnos al aeropuerto desde el centro de la ciudad, encontramos una opción muy económica y conveniente con el AeroBus, que sale desde Plaza Catalunya y Plaza Espanya, aunque nosotros encontramos una parada a dos cuadras del hotel, así que nos salió super bien. El costo por persona es de 5.50 Euros y tarda más o menos media hora en llegar del centro de Barcelona al aeropuerto El Prat, y hay buses diferenciados a la Terminal 1 y a la Terminal 2.

Nuestro vuelo hacia Atenas fue con la línea aérea de bajo costo, Vueling Airlines, aerolínea española, subsidiaria de Iberia, que tiene operaciones a casi todas partes de Europa desde Barcelona y operaciones muy grandes desde Roma y París. El costo del boleto, comprado 9 meses antes, fue de 79 dólares por persona para un boleto de ida, incluyendo una maleta chequeada de 23 kgs sin costo adicional. No tienen entretenimiento a bordo y no dan comida (más bien la venden), pero por ese precio para un vuelo de 3 horas no me voy a poner a regatear. Compramos un sandwich compartido y dos cavas por 17 Euros, caro, pero si teníamos hambre, lo tenemos que ver como un adicional al boleto. De todas formas volábamos al mediodía en punto.

El avión estaba completamente lleno, la mitad lleno de una excursión de adolescentes catalanes y la otra mitad por un tour de asiáticos.

Llegamos a las 3:20PM al Aeropuerto Internacional de Atenas, el cual recordaba más moderno, pero del 2009 a la fecha se ve envejecido. Acá comenzó realmente la aventura. No habíamos contratado transporte para que nos llevara del aeropuerto al hotel pues el servicio privado salía demasiado caro y en los diversos websites decían que 35 Euros era la tarifa estándar para llegar al centro de la ciudad.

Encontramos una larga fila de personas en el puesto de taxis, pero ni un tan solo taxi para dar servicio!!! Esperamos más de 10 minutos y nada pasaba. En pleno verano y a 32C de temperatura, no era nada agradable. Hasta llegamos a considerar tomar el Metro desde el aeropuerto al centro de la ciudad, que también se puede por tan solo 10 Euros por persona, pero decidimos esperar un rato más. De repente, de la nada, empezaron a llegar decenas de taxis, uno tras otro, para dar servicio a todo el montón de personas que esperábamos el transporte. No entendimos si había algún bloqueo en la calle o si alguien les avisó, pero fue impactante como llegaron tantos taxis que vaciaron la cola en menos de 5 minutos!

El transporte al centro de Atenas es de más o menos 35 minutos, dependiendo del tráfico. Al final nos cobraron 40 Euros, a pesar que la tarifa oficial decía 38 Euros (ni siquiera los 35 Euros que decía en todos los diversos sitios web, incluyendo el del aeropuerto). Lo bueno es que nos llevaron a la puerta de nuestro hotel.

Había seleccionado para nuestra estadía el Hotel Hera en la zona de la Acrópolis. Lo escogí por varias razones: cercanía con el Partenón y con Plaka, el barrio debajo de las murallas de la Acrópolis, desayuno incluido, a una cuadra del Metro de Atenas y con una gran cantidad de opciones de restaurantes, bares, cafés y más, en una de las zonas más bonitas de la ciudad. Quedarnos en este hotel fue de las mejores ideas ya que todo lo principal nos queda a pocos pasos. Las habitaciones no son tan lujosas ni amplias, pero cumple su cometido para llegar a descansar con aire acondicionado, baño privado y una azotea donde se puede comer viendo el Partenón.

Como el calor estaba muy fuerte y habíamos madrugado mucho, decidimos quedarnos un rato descansando en el aire acondicionado antes de salir a pasear al atardecer.

Caminamos un poco antes de las 8:00PM en dirección a la Acrópolis pero con todo el propósito de escalar un rato el Monte Filopappou o Monte de las Musas, desde donde se puede admirar la Acrópolis griega desde lo alto como una de las postales más representativas de la parte clásica de Atenas. Es una subida de unos 5 minutos pero obtenemos de las mejores vistas de la ciudad.

Posteriormente comenzamos a caminar por un lateral de la Acrópolis en dirección a Monastiraki, pasando por la zona del Metro Thissio, donde pudimos constatar calles muy vivas, con restaurantes con mesas al aire libre, comensales muy animados y calles llenas de mucha gente. Una bonita zona para caminar y para comprar.

Llegamos a Monastiraki, donde compramos 1 Euro de cerezas y nos dieron más de media libra, donde además podemos ver dos de los templos ortodoxos más importantes de la ciudad.

Luego caminamos en dirección a la Catedral y en un callejón lateral, nos encontramos con la Enoteca Heteroclito, un lugar donde venden vinos griegos por copa o botella, donde se puede hacer degustación de quesos locales y todo a precios muy accesibles. Esto lo encontramos como una recomendación del New York Times.

Seguimos caminando posteriormente hacia Plaka, uno de los barrios turísticos más animados a los pies de la Acrópolis, donde hay muchas tiendas de artesanías locales, restaurantes, fondas, bares y muchos lugares para poder tener una buena cena. Decidimos cenar en Café Diógenes, donde pedimos los tradicionales tsatsiki (a base de pepino y yogurt griego) y moussaka (capas de berenjena con carne, papa y salsa bechamel), con buenas cervezas Mythos.

Esta es un área muy animada, pero madrugar tanto ese día lo que nos causó fue que nos retiráramos relativamente temprano a dormir (nos dieron las 11PM, pero la larga caminata nos cansó).

Lo bueno del centro de Atenas es que se puede caminar y es seguro. De todas formas al día siguiente nos esperaba caminar más y sobre todo ver el Partenón en vivo en la Acrópolis de Atenas!