Ya estoy de regreso en El Salvador y trabajando. Poco a poco voy respondiendo correos electrónicos, mensajes, redes sociales y WhatsApp. Poco a poco voy entregando viajes y volviendo a la rutina del día a día.

El viaje parecía largo, pero al final siempre se hace corto. Los días pasan muy rápido.

Una de las cosas más importantes que aprendí, es que por más intención que tenga, es bien difícil viajar y blogear al mismo tiempo, sobre todo cuando cada día hay actividades planificadas.

Comprendí que muchos de los blogeros lo que hacen es blogear a su regreso muchas de sus impresiones, o si están viajando a largo plazo, entonces se dedican un día a pasear y al día siguiente a compartir sus impresiones. Como en mi caso no contaba con tanto tiempo libre, en los próximos meses estaré compartiendo todo lo aprendido en el camino, desde hoteles innovadores hasta como sobrevivir en Rusia.

Algo que aprendí nuevamente es que cada vez que viajamos nuestra perspectiva del mundo cambia siempre por completo. Nuestra idea de una Rusia gris, llena de personajes enojados y un mundo soviético que nos metieron en la mente de niños, se transformó en una Rusia colorida, llena de gente muy amable y un capitalismo más fuerte que el de sus vecinos europeos.

Descubrimos Lituania, uno de los países más más grandes de Europa durante la Edad Media, como una impresionante opción para conocer una Europa barata, con mucha clase y mucha historia. Aprendimos mucho acerca de los países Bálticos, que normalmente uno no los toma en cuenta para nada, para descubrir una calidad de vida impresionante.

Descubrir un país como Bélgica, con sus waffles y sus chocolates, con sus construcciones llenas de brillo y su cultura más provincial, nos hace ver un país franco-parlante muy diferente a sus vecinos franceses.

En fin, una de las principales razones para viajar es que podamos interpretar cada país a través de nuestras vivencias. Mientras no hemos viajado, una foto de la Plaza Roja de Moscú es solo una foto sin sentido. Un sueño. Una ilusión.  Una foto que hemos tomado nosotros mismos en la Plaza Roja de Moscú nos muestra una serie de recuerdos y aprendizajes, que se convierten en historias. Son esas historias las que cambian nuestra percepción del mundo y lo hace más global. Ese aprendizaje lo quiero compartir en nuestras próximas sesiones del blog.

Mientras tanto les quiero compartir algunas estadísticas interesantes de este viaje que acabamos de completar:

Kilómetros recorridos25,674 kilómetros. Para ello tomamos 7 aviones, 3 buses, 2 ferrys y un tren.

Kilómetros caminados288 aproximadamente. A diferencia de los kilómetros recorridos en transporte, este es el promedio caminado durante 24 días. Más o menos eran 12 kilómetros diarios en promedio. Hubo días de hasta 15 kilómetros diarios. Es como que hubieramos ido caminando ida y vuelta desde San Salvador a San Miguel. Los primeros días dolieron los pies. Los siguientes días ya se había acostumbrado el cuerpo.

Botellas de vino consumidas19… Es Europa. Es producto local. Es barato!

Temperatura máxima24C en Moscú. Increíblemente en la ciudad que hubiésemos pensado más fría es donde tuvimos un día la mejor temperatura.

Temperatura mínima3C en Vilna, Lituania… Realmente eran 5C pero la sensación térmica era de 3C.

Comida más impresionanteRestaurante White Rabbit en Moscú y Restaurante Biblioteka en Riga. Chefs reconocidos. Cocina de autor. Caro pero no tanto. Es más caro El Salvador.

Comida más barataHot Dogs comidos en un kiosko en el Palacio de verano de los zares en Peterhof cerca de San Petersburgo. También todos los restaurantes en Vilna eran sumamente baratos.

Ciudad más caraParís, por supuesto. Cafés de 6 Euros. Seguida por Helsinki, donde hasta en el mercado una comida barata con cerveza salían 20 Euros por persona.

Ciudad más barataVilna, Lituania… Almuerzos de dos platos, café y una cerveza por 9 Euros por persona. Seguido por Rusia, que aparte de los sitios caros, todo era más barato que El Salvador.

Actividad favoritaConcierto de música clásica en un palacete en San Petersburgo.

Bar más impresionanteEl Sky Bar del Hotel Radisson en Riga. Vista espectacular del atardecer sobre la ciudad.

Descubrimiento más asombrosoEn Rusia aceptan tarjetas de crédito y débito en todas partes, hasta en el Metro. No hay necesidad de andar nada de efectivo. Para transportarnos: Uber o Metro.

Descubrimiento de comida más asombrosocomida georgiana, es decir de Georgia, el país a orillas del Mar Negro. Comida sabrosa.

Gente más amigablelos lituanos salieron sumamente amables.

Tragos más carosLos martinis en la terraza del Hotel Ritz Carlton en Moscú. Caro, pero la vista espectacular con el atardecer sobre la Plaza Roja.

Tragos más baratosTodo vino comprado en tienda y llevado al hotel para tomar. También las cervezas en Bruselas, sobre todo la cata de cervezas que tomamos.

Películas vistas en el aviónPiratas del Caribe 5 a la ida. La Mujer Maravilla al regreso.

Compra de viaje más importanteTintín y Milú en Bélgica, junto con un poster de la portada de El Loto Azul. Tintín es mi héroe!

En las próximas semanas les compartiré muchos artículos relacionados con este viaje y más, con ideas para viajar, impresiones de lugares y mucho más!

Estén pendientes!