Escribo este post dentro de mi sitio web como parte de un relanzamiento de imagen, procesos, procedimientos y forma de trabajar que posiblemente era necesario desde el principio, pero que el tiempo me ha mostrado el camino para poder llegar a esto.

La verdad que usé mi nombre desde el principio para mercadear el diseño de viajes, pero nunca consideré importante aclarar quien era Walter Ávila. No se, en mi mente viajera, no es que pensaba que sabían quien era yo, sino que no lo consideraba algo importante.

Pero con el transcurrir de los años en este proyecto, desde que lancé el Atelier de Diseño de Viajes en mayo del 2012 (que de hecho me acabo de dar cuenta que cumplí 5 años de tenerlo y ni siquiera celebré) he aprendido que mercadear algo con tu nombre es una gran responsabilidad. Las expectativas que generan un nombre, sea de quien sea, son muy altas. Demasiado altas para poder manejar volumen de llamadas, correos y mensajes al mismo tiempo de estar diseñando viajes.

Una amiga, a quien tengo mucho cariño, tiene una agencia de comunicaciones y publicidad. Ella es la que me hizo ver que tenía un nombre de negocio llamado “Walter Ávila Travel Designer”, pero que Walter no aparecía en ninguna parte. En conclusión… ¿Quién es Walter Ávila y porqué se autodenominó Diseñador de Viajes en vez de considerarse una agencia de viajes?

Comienzo mi historia con lo esencial… Soy un salvadoreño de Clase Media a quien le gusta viajar. Desde muy pequeño tuve influencias en mi vida como mi tío Omar González, uno de los primeros publicistas en El Salvador, quien era un apasionado de viajar por el mundo. En el escritorio de su oficina él tenía una fotografía de él en el Taj Mahal. Esa fue una de las fotografías que más influyó en mi vida. También sus historias de viaje por la Rusia comunista. Yo quería ser participe de esas historias.

Luego leía relatos de las Aventuras de Tintín, leía las novelas de Julio Verne, veía las películas de Indiana Jones y de James Bond… Mi espíritu explorador y aventurero soñaba con conocer el mundo. De hecho me hicieron la típica pregunta que le hacen a todos los niños: ¨¿Qué querés ser cuando seas grande?

Lo impresionante fue mi respuesta. No dije quiero ser bombero o astronauta o doctor… Dije muy seguro: “Quiero viajar por el mundo”. No se si esa es una profesión, pero definitivamente es un estilo de vida para muchos y es la forma de ganarse el sustento para otros.

En 1989, pasó lo que tenía que pasar… Me ofrecieron trabajo en una aerolínea y acepté. Así comencé a percibir una nueva realidad en el mundo y tuve acceso a viajar a precios módicos de pase de aerolínea. Solo que como uno de cipote es tonto y además, el sueldo de alguien iniciando el mundo laboral no suele ser muy alto, pues mis viajes eran a ver familiares y amigos en Estados Unidos. Por ahí aventuré a ir a Rio de Janeiro y a Ecuador, pero por lo demás terminaba siempre en la Florida, en San Francisco o similares. Lo más atrevido fue pagar hoteles en Nuevo Orleans, Orlando y en Hawaii.

  

Comencé una nueva etapa cuando me contrataron con el sistema Sabre en El Salvador. Ese sistema lo usan muchas líneas aéreas para hacer sus reservas aéreas y yo estuve a cargo de la implementación de sistemas y procesos para agencias de viajes en El Salvador, Honduras y luego Centroamérica. Comencé a viajar por trabajo por Centroamérica, Colombia, Texas y a recibir premios del mundo corporativo que me llevaron a fabulosos resorts en Jamaica, las islas vírgenes, Hawaii, Colorado, Aruba.

Fue en el 2000 que di mi salto. Después de estar en Nueva York, que podría ser como lo máximo de una ciudad en Estados Unidos, decidí cruzar el charco y ver a mi amiga en París. Eso, combinado con un fecha límite para usar pases de aerolínea, me incentivó en conocer más y más del viejo mundo. Sentía que había ya llegado a mi límite de lo que quería conocer en Estados Unidos.

Llegó el 2011 con su espantoso 9/11 y yo tuve otro cambio laboral. Me pasaron a atender líneas aéreas de parte de Sabre a nivel regional en Latinoamérica y el Caribe. Llegué a atender a líneas aéreas de todos tamaños en México, El Salvador, Belice, Panamá, Colombia, Venezuela, Perú, Jamaica, Trinidad, Grand Cayman y muchos lugares más. Mi cargo como Director de Cuentas me llevaba a venderles software de aerolínea. Aprendí mucho de procesos de muchos de los Departamentos de aerolínea como Pricing & Revenue Management, Planificación, Control de Ingresos, Servicio al Cliente y más.

Al mismo tiempo, todos los años tenía esa locura de seguir explorando lugares lejanos o por lo menos que a mi me parecían exóticos y hasta inalcanzables, pero que los pases de aerolínea facilitaban todo. Fue así como en los 2000´s me he ido a meter a Turquía, Egipto, Grecia, Islandia, Centro Europa, China, India, España, Italia, Irlanda, y muchos lugares más solo por el gusto de explorar lo que mi tío y mis héroes de niñez me habían llevado a creer que eran importantes explorar.

Llegó un momento en el mundo corporativo, en la que a cierta edad despachan a sus empleados y pues me tocó tómbola en el 2010. Ahí decidí independizarme y aunque al principio busqué rumbos en otras aéreas como la restauración y el entretenimiento, en el 2011 me comenzaron a convencer mis padrinos de la industria que porqué no planificaba viajes. Que con mi experiencia en la industria de viajes y los lugares que conocía, podía hacer buenos negocios. Me quedó esa idea en la mente.

Costó un mundo al principio para mi aceptar algo que me llevara a mis orígenes. Vender boletos aéreos, así como lo hacía en la aerolínea. Pero ahora era diferente… Ya conocía. Al salir de Sabre me tomé unos meses de sabático, donde pude ir a diversos lugares en Europa y hasta tomar un curso de bar tender de un mes en Argentina.

A mi regreso y después de varios intentos de hacer algo diferente, comencé el Atelier de Diseño y ya no me quedó tiempo de hacer viajes largos de los que me gustan. El negocio comenzó a crecer y había cuentas por pagar. Fue hasta el 2014 que decidí tomarme un mes (como hacen los restauranteros europeos que cierran por un mes) y ahí me mal acostumbré a mi nueva independencia.

Desde entonces he ido a Dúbai, Jordania, Holanda, las islas griegas, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro y este año me voy en septiembre a conocer Rusia, Estonia, Lituania, Letonia, Finlandia y Bélgica, con lo cual llegaré a 60 países visitados.

La verdadera pasión y obsesión que tengo es conocer el mundo. Sumar nuevos países a la cuenta y al mismo tiempo aprender.

En todos esos viajes he aprendido tantas cosas y se me abrió tanto la mente. Comencé a ver el dinero de otra forma. A no ser tacaño en los viajes. En invertir en mejores alojamientos y actividades. En no limitarme mentalmente en que había cosas que no podía hacer.

Puedo dar fe, como salvadoreño de clase media, que viajar no es tan caro como un cree si uno se planifica con tiempo. Además puedo dar fe, que el dinero invertido en viajes es un dinero sumamente bien invertido, sobre todo si los lugares se aprovechan de forma adecuada.

Es por eso que decidí, al abrir este negocio, hacerlo como un Atelier de Diseño de Viajes y no como una agencia de viajes. Una agencia de viajes puede tener una visión cuadrada y un producto cerrado y empaquetado. Además el agente de viaje promedio no viaja y no conoce. Mi gran ventaja es que me gustan las cosas buenas a precios accesibles, conozco bien las ciudades, me encanta explorarlas y experimentarlas, y es esa planificación, combinación de experiencia y conocimiento, la que vendo.

No vendo viajes.

Ayudo a organizar sueños, planificándolos a través de mi propia experiencia. Yo debo hacer click con el cliente para realmente ofrecer mis servicios. Yo pierdo el interés si no siento ese click. Pierdo el interés de inmediato si alguien que yo no conozco en persona me trata como un agente de viajes de buenas a primeras, o si comienza su frase con “yo ya coticé en…”. Vendo mi tiempo y mi conocimiento como viajero empedernido, a veces incomprendido.

Ese es Walter Ávila… Un ser soñador, creativo, viajero y apasionado. Alguien que quiere compartir su experiencia. Un salvadoreño de clase media, que alguna vez soñó con explorar el mundo y lo logró, pero que ahora sueña con explorar lo que le hace falta conocer. Mientras tanto ayudo a otros a seguir sus sueños y a conseguirlos.

La próxima vez, al contactarme, va a ser más fácil que nos tomemos un café y hablemos de viajes.

¿Quieres contactarme? El primer paso es que lo hagas a través de este formulario: http://thetraveldesigner.net/contacto/