He estado desaparecido desde hace un par de semanas, ya que el tema de viajes me ha tenido tan ocupados con viajes propios y ajenos. En esta profesión extraña a la que me decidí dedicarme, el tiempo es ajeno, así que mientras haya alguien que salga de viaje en fechas próximas, todas mis energías se concentran en esa persona.

Eso me lleva a pensar… ¿Cuál es el balance adecuado para poder llevar a cabo este blog de viajes?

Hoy en día, todo el que medio hace un viaje transatlántico y que postea algunas fotos en Instagram, automáticamente se auto denomina blogero. Pero llevar un blog conlleva cierta responsabilidad educacional.

Hay blogs de todo tipo y con todo tipo de contenido. La idea de un blog es compartir ideas y pensamientos propios a una comunidad de seguidores. Es por eso importante la calidad de contenido que uno pueda generar.

Sentarse a escribir no solamente es empezar a disparar disparates al azar. Es realmente tener un seguimiento lógico de lo que se va a compartir.  Eso requiere tiempo.

Diseñar viajes de placer puede consumir una impresionante cantidad de tiempo. Mi propio viaje de este año tomó más de 9 meses de planificación. Viajes de varias semanas requieren una inversión de tiempo impresionante. Soy demasiado fijado con los detalles y claro, quienes me han contratado tienen mi atención al 100%. Cuando alguien me hace perder el tiempo, le estoy quitando tiempo a alguien más o a blogear o a viajar.

En esta ocasión me tomé unos días, en los cuales no estoy vendiendo activamente sino que alguien en El Salvador se queda ayudándome, para poder viajar y al mismo tiempo blogear. Es un reto grande, pues viajando se pasa una gran cantidad de tiempo descubriendo lugares. Documentar esos lugares y dedicar un poquito de tiempo al día para blogear representa tener tiempo muerto. Ahora mismo estoy en el Aeropuerto de Madrid Barajas esperando mi conexión a Madrid, así que me ha quedado tiempo para escribir.

Pero normalmente en esta industria de viajes, a todo mundo “le urge” todo para ya. Es impresionante como a veces un domingo de febrero me han hablado por teléfono a las 8:30AM para decirme que les urge una cotización para un viaje de vacaciones hacia Dubái para el mes de junio! El tema de urgencia lo hemos desvalorizado de tal forma, que lo único que toca es poner orden. Orden por fechas, orden por prioridades.

Una vez ordenado el Taller de Diseño de Viajes, toca planificar destinos propios. Viajar puede ser un rubro grande de mi inversión de trabajo. Al no contar con patrocinadores, pues me toca una gran capacidad de invención: manejar millas de aerolínea, rebuscarme el tema de transporte y alojamiento y todo comenzar a pagarlo 9 meses antes, ahorrar para la comida de un mes y terminar de pagar lo demás unos 6 meses después. A menos que tengas dinero de sobra y tiempo de sobra, esa es la única forma de hacer un viaje tan largo. Planificando, manejando millas y presupuestos para lograr hacer todo lo que uno quiere.

Entonces viene la parte de blogear… Una vez diseñado el viaje, es importante dedicar un tiempo a escribir y documentar contenido de interés. No sé qué tan útil les puede ser, pero al ver grandes blogeros en el mundo, vemos que cuentan con patrocinadores, con anuncios y con apoyo de todo tipo, pero creo que no he encontrado a nadie por el momento que además se dedique a diseñar viajes. Es una vida compleja la que me manejo.

En las próximas semanas espero poder compartir con ustedes mis experiencias en Europa otra vez y hacerlo de una manera más constante. Pero como planificar viajes es lo que me da de comer, pues cuando regreso a mi país se convierte en mi prioridad. Estilos de vida. Algunos queremos viajar por el mundo. Otros querrán correr la maratón en Guatemala. Otros querrán tener un carro último modelo. Usted decide. Todo con respeto a los demás.

Por el momento me toca blogear, viajar y a mi regreso vender viajes…