Estoy en la recta final para cruzar el charco nuevamente y cumplir uno de mis sueños de explorador adolescente! Visitar Rusia!!! Es interesante como a uno se le meten ideas desde pequeño. Mi tío Omar González fue a Rusia en los años 80s, cuando yo era un adolescente de espinillas y regresó contando intrigantes historias de una Rusia Comunista y de un país detrás de la Cortina de Hierro.

Hasta cierto punto tenía como un aire de prohibido. Los que crecimos con pasaportes de los años 70s recordamos que el pasaporte salvadoreño decía que no era válido para viajar por Rusia, Cuba, Yugoslavia, Checoslovaquia, Vietnam del Norte, República Popular de China, y cualquier país que se autodenominara comunista.

Obviamente las cosas cambiaron más adelante y en los 80s habían grupos grandes de salvadoreños que iban a visitar tan peculiar país, donde cuenta mi tío que los restaurantes para turistas abrían a ciertas horas y que había horarios específicos hasta para comprar vodka. Él contaba sus historias acerca de la Plaza Roja, el Metro de Moscú, el Palacio del Hermitage, y yo me transportaba al viejo mundo pensando si algún día podría conocer el mundo!

Algunos datos importantes: la Rusia Comunista o socialista ya no existe, pero si existe una complicada historia de zares y revolución, bolcheviques y perestroika, guerra fría y potencias en conflicto. Toda es historia reciente y está ahí ante nuestros ojos.

Ya en los 2000s había considerado viajar a Rusia, cuando American Airlines abrió una ruta hacia Moscú y yo contaba con pases de aerolínea. Pero, ¿saben qué me detuvo? El tema de la visa. Resultaba complicado sacar la visa. Había que pedirla en México y se tardaba un mundo en llegar. Eso me desanimó.

Cuando me enteré el año pasado que el Gobierno de El Salvador había llegado a un acuerdo para que los salvadoreños pudiésemos viajar sin necesidad de visa a dicho país, me obsesioné nuevamente con viajar al gigante de Europa. Inmediatamente comencé a juntar millas de aerolínea de todas formas para poder sacar boletos hasta París. Inclusive en febrero de este año compré algunas millas al 2X1 con tal de llegar a la cantidad necesaria para sacar los boletos ida y vuelta.

Los logramos sacar en marzo hasta París. Primer punto resuelto: cruzar el charco.

Buscamos luego de que forma hacer el recorrido. Quería visitar tanto Moscú como San Petersburgo, pero aprovechando que habían muchos otros países cerca y que visitarlos me llevarían de 54 países visitados de un solo a 60, pues incluimos Estonia, Lituania y Letonia, así como Finlandia y Bélgica dentro del recorrido.

Serán entonces 3 noches en París (para mi París es siempre una buena idea), 5 en Moscú, 5 en San Petersburgo, 3 en Tallin (con un viaje en ferry de alta velocidad a Helsinki por el día), 2 en Riga, 2 en Vilnius, 3 en Bruselas (con un paseo del día a Brujas) y 1 noche más en París antes de regresar a El Salvador. Obviamente para mi la cereza del pastel es Rusia!

Conseguimos boletos relativamente baratos de París a San Petersburgo con una parada gratuita en Moscú e incluyendo una maleta chequeada, que eso es importante hoy en día. Probaremos Aeroflot! El resto del recorrido es en bus. Son buses de línea que duran entre 4 a 6 horas. Más o menos como viajar en Centroamérica pero a precios sumamente accesibles (25 a 30 Euros por tramo por asientos tipo Clase Ejecutiva).

Por ultimo conseguimos un super buen precio de boleto entre Vilnius y Bruselas. Menos de 70 dólares con todo y maleta, más un tren entre Bruselas y París de menos de 40 dólares.

La verdad que el éxito de economizar en un viaje radica en la planificación y hacerlo con tiempo de anticipación! Muchos de mis clientes han adoptado ya esa dinámica y se han dado cuenta que los resultados son excelentes.

En tema de alojamiento, en esta ocasión no vamos a usar Airbnb. Lo había considerado, pero estando tan lejos de casa prefería las comodidades de un hotel (restaurante, alguien que limpie el cuarto, donde dejar maletas, Recepción para hacer preguntas y pedir taxis) y aunque no me lo crean hay muchas alternativas de menos de 100 dólares la noche en casi todas las ciudades, menos en París que siempre sigue siendo de las ciudades con tarifas hoteleras más caras. Para París seleccioné un hotel urbano cerca de la Torre Eiffel que tiene un concepto tipo Hostal Boutique, que quiere competir con Airbnb. Como es novedoso, me dio el gusanito de ir a conocer y ver las nuevas tendencias hoteleras en otros países, ya más orientadas a una generación sumamente conectada en comunicaciones.

La aventura comienza el 12SEP y a través de Instagram estaré mostrando de forma visual las experiencias de viaje.

Mientras tanto, he pasado mis fines de semana diseñando mi propio viaje. He tenido que aprender mucho de ciudades que no conocía, pero ahora creo que tengo un itinerario a mi gusto, con lugares que quiero conocer y actividades que quiero hacer. Las iré develando poco a poco.

Como dato curioso, me entró la locura de tomar un curso online en ruso en la aplicación Babbel. La verdad es que está muy bueno y aunque se que en un mes no voy a llegar platicando ni entendiendo, por lo menos mi principal objetivo es aprender las letras cirílicas para aprender a leer los rótulos. Así puedo saber donde dice Restaurante (ресторан), como pedir un café (кофе) y pedir un vodka (водка). Ya por lo menos puedo decir palabras y preguntar cosas básicas. A ver si no quedo mudo cuando me hablen.

Les cuento luego como va mi progreso con las clases de ruso.

Mientras tanto #dejédesoñar